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Los perdedores nunca se equivocan

Los perdedores nunca se equivocan. El abstenerse de un premio por ganar, podría ser mucho más seguro que tomar el riesgo de ser duramente castigado al perder.

“Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo”. Mateo 25: 24-25

Supongo que todos los que pasamos por una escuela o colegio, presenciamos la típica escena del profesor estricto y bravucón, que con libreta de calificaciones en mano lanza la noble pregunta: “¿Algún voluntario al tablero?”. Por supuesto ya había una respuesta segura evidenciada por un silencio unánime: NADIE.

Para ninguno es un secreto las consecuencias que implicaba la osadía de levantar la mano, o peor aún, escuchar la dulce voz del profesor pronunciando nuestro apellido. Ya sabíamos que cometer un error significaba: Mala calificación, Rechazo del profesor, Vergüenza, Burla de los compañeros, en fin, todo un trauma. Abstenerse de un premio por ganar, en realidad era mucho más seguro que tomar el riesgo de ser duramente castigado al perder.

La cultura del temor

Lastimosamente desde temprana edad fuimos “educados” bajo esta mentalidad del temor a fallar. Si alguna vez se nos impulsó a progresar o a superarnos, la principal herramienta era alimentar nuestro miedo de cometer errores. En vez de animarnos a estudiar para aprender, se nos inculcó a estudiar porque si sacábamos malas notas podríamos perder tal materia. Si no estudiábamos y obteníamos altas calificaciones, entonces no podríamos conseguir ese empleo que soñábamos.

Cometer un error no era una oportunidad para aprender, sino un “justo” motivo para recibir un castigo seguro por haber fallado. En otras palabras, se nos enseñó: Si menos errores cometes, vas a ser más aceptado y te irá mejor.

Robert Kiyosaki en su libro “Escuela de negocios”, citando palabras de su padre rico, decía:

 “Cometiendo errores es la manera en que aprendemos por diseño. Aprendemos a andar en bicicleta cayéndonos y levantándonos para volver a intentarlo, cayéndonos y levantándonos de nuevo una y otra vez.” También decía, “Lo que sí es un pecado es cometer un error y NO admitirlo, o culpando a alguien más, es desperdiciar una gran oportunidad de aprender, eso sí es un pecado.” …”Cuando dejas atrás tus miedos puedes comenzar a volar”.

 

Regresando a la cita inicial, del siervo inútil. A él le habían enseñado que no importa cual sea el premio, si te equivocas te irá muy mal. Había aprendido que cometer errores era algo muy malo, que tomar riesgos era algo sumamente peligroso, que uno debe procurar al máximo no equivocarse, nunca hacer algo diferente a lo establecido porque no es seguro. Que era mejor quedarse quieto y no ganar, que arriesgarse a perder. A diferencia de los demás, que con diligencia tomaron riesgos y tuvieron su recompensa.

Ser vencedor tiene riesgos

En la Biblia vemos muchos ejemplos de personas que se arriesgaron y fueron vencedores. A lo largo de las escrituras Dios nos muestra que está del lado de los arriesgados y no de los miedosos.

“Si siete veces cae el justo, Jehová lo levantará”, casi siempre se nos enseña y se contextualizan las caídas limitándolas solo al pecado, pero también incluye los errores que uno comete al iniciar un proyecto nuevo o hacer cosas que pocos se atreven a hacer. En otras palabras, si siete veces fallo al intentar hacer algo bueno, si siete veces me caigo mientras “aprendo a manejar bicicleta”, siete veces Jehová me levantará.

He oído sermones completos llenos de críticas al Apóstol Pedro porque: Se hundía tratando de caminar en el mar, Hirió a alguien por defender al Maestro, además lo negó, y por cualquier cantidad de errores que este héroe de la fe cometió.

Se critica a Pedro porque se estaba hundiendo al caminar por las aguas, pero no se dice que fué el único que se atrevió a hacerlo. No sé de alguien más que por el poder de Dios haya caminado por las aguas, posiblemente sí lo haya y quizas mayores cosas han hecho, pero de los doce discipulos, solo Pedro se arriesgó. Se critica a Pedro por haber usado la violencia para defender a Jesús, pero no se habla de los demás que se perdieron en la noche muertos de miedo (Mt. 26:56), aún así, Jesús no castigó a Pedro por ese error, con amor le enseñó la lección. Se critica a Pedro por haber negado a Jesús, pero mientras él trataba de salvar su vida cuando seguía a Jesús hasta el final, los demás discípulos estaban escondidos temblando de miedo. Aún así, Jesús lo miró con ojos perdonadores invitándole a aprender de los errores.

El mismo Pedro que cada vez que abría la boca decía locuras, fué el mismo Pedro que logró impresionar a Jesús cuando fué el único que definió a Jesús en toda su plenitud: “Tu eres el Cristo, el hijo del Dios viviente” (Mt. 16:16). ¿No fué el mismo Pedro, quien cometía errores a cada rato, el que lleno del Espiritu Santo, predicó una vez y tres mil aceptaron a Jesús, predicó otra vez y cinco mil más lo hicieron también?. El mismo Pedro que trató de defender a Jesús con una espada, el que negó a Jesús para salvar su propia vida, ¿No fué el mismo que Pedro murió también crucificado por causa de Jesús?. El Apóstol Pedro nos enseña que la grandeza de un hombre no está en esquivar los errores, ni ocultarlos; sino reconocerlos y aprender de ellos.

Fe Vs. Miedo

Basado en la Biblia, podría decir que el antónimo de la FE es la INCREDULIDAD O MIEDO.

Si la definición de FE es: Dar por cierto lo que esperamos (En Dios) y estar convencidos de que lo que no vemos existe (Creer para ver). La deifición de INCREDULIDAD O MIEDO es: Dudar de lo que esperamos (Temer siempre al futuro) y estar convencidos de que para creer en algo, primero tenemos que verlo (Ver para creer).

Los padres de la fé, los campeones de la Biblia, no fueron personas perfectas. Ellos cometieron cualquier cantidad de errores, tuvieron caídas, pero con la diferencia de que se levantaron y caminaron siempre confiando en que cumplirían los sueños que Dios puso en ellos. Ejemplos como: Noé,  Abraham,  Moisés,  Josué, Caleb, Gedeón,  Rut,  David,  María y muchos más.  Podríamos enumerar los incontables ejemplos no sólo de la Biblia, sino tambien de personas que por su osadía y por haber vencido el miedo de equivocarse, han marcado la historia de la humanidad.

En la parábola de los talentos, a los osados Jesús los llama SIERVOS FIELES, pero al miedoso lo llamó SIERVO INÚTIL.

Por cada paso de fe que demos, venciendo el miedo a cometer errores, Dios nos recompensará entregándonos hasta el doble de lo que teníamos.

Al fin y al cabo, lo peor que puede pasar al dar un paso adelante es que nos equivoquemos… y… ¿Qué… ? Si actuando de buena fe cometemos errores y caemos, Dios nos levantará y nos enseñará la lección correspondiente.

El equipo de los perdedores esta lleno de gente que nunca se arriesga para no cometer errores. Lo más “sensato” que pueden lograr es “no equivocarse”, con ello se sienten con la plena “autoridad moral” para criticar a todos aquellos que valientemente toman riesgos y aveces las cosas no les salen como esperaban.

Por otro lado, el equipo de los campeones esta conformado por los que se atreven a tomar el riesgo de equivocarse, e incluso, ser criticados, pero que cada caída es una oportunidad para corregir errores y depurar la carrera que al final los llevará a ser más que vencedores en Cristo.

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